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De sombras y paraísos

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  A veces me enredo, la sombra me invade. Con la ayuda de personas muy valiosas en mi vida me di cuenta que a la sombra la tengo que mirar de frente, abrazarla y aceptarla. Porque es mía y va conmigo. Porque soy yo. Y muy de a poco voy creando una nueva forma y hoy pongo fuerte la música que me gusta y me canto a mi misma: “¿Cómo hacés ese truco que me hace gritar, que me hace reír? Si me lo decís, te prometo que huyo con vos.”   Entonces me doy cuenta que también la luz y el paraíso están adentro mío, no soy solo sombra.  Mis auriculares se quedan sin batería, no me importa, sé la letra y la llevo conmigo a donde sea que vaya. Pía Gracias Vero por tu guía y apoyo Hoy me la canto a mi  misma - just like heaven - the cure

La última prueba

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  En el taller de Víctor en Callao y Vicente López está Marisa. Marisa se casa. Es la primera vez y hoy la última prueba de su vestido.   Faltan dos días. Dos días para tener todo listo. Le falta la prueba en la peluquería, retirar el cotillón, responder las confirmaciones y no puede recordar qué más había escrito en la lista que dejó en el auto. Marisa ve a Víctor llamándola y corre por la sala de espera. Víctor la frena “niña con cuidado, no te vas a quebrar justo ahora” El centímetro colgando del cuello de Víctor la asusta, sabe que adelgazó mucho en los últimos días. Víctor es un sastre impecable, su trabajo es una obra de arte. No se lo va a dejar pasar. Ella imagina lo que se armará cuando le sobre la cintura y la sisa. Esther la mamá de Marisa llega unos minutos tarde. Algo más para el cuadro caótico que tiene en su mente la novia. Víctor llama por intercomunicador a María para que traiga el vestido. Él está orgulloso de la obra conclusa. En silencio, entra una ...

¿Pájaros o qué?

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  Betiana se siente desplazada, disociada, como parte de un ghetto. Sus 35 años la hacen pensar en sus metas no cumplidas. Hace tres años que vive en Estados Unidos, enseña castellano en una escuela rural, su vida es tranquila, ordenada, apacible, aunque algo le hace ruido. No deja de ser “the foreing girl”. Ella quiere escribir. Lograr una estabilidad y dedicarse cien por ciento a la escritura. Acompañar a Víctor en su carrera, pero de lado. Ocuparse de tener la casa en orden, la comida caliente y escribir. Víctor (su amor) es zoólogo. Se conocieron en Madrid, él estaba recorriendo Europa en un año sabático. Betiana (el amor de Víctor) es periodista. Había viajado a España para perfeccionarse en Comunicación Política. Víctor se enorgullece   del amor por Betiana y por la zoología. Betiana se enorgullece de acompañar a Víctor en la aventura y se olvida del periodismo y la política. Cuando Víctor y Betiana se conocieron, ambos sintieron que se complementaban perfectamente. ...

Deshoras

Es casi hipnótico, el tic no alcanza a tac Ni me moja el paladar El grito efímero, el ritmo efímero Pero te creo Un último secuestro, no El de tu estado de ánimo, no Tu aliento vas a proteger En este día y cada día

Solanas

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Martín ve la calma del mar y presiente un día de buen pique. El sol acaba de salir. La playa está desierta. La arena clara todavía permanece prensada por la marea. Ni una huella, ni humana ni animal. Nadie va a prender un maldito jet ski a esta hora. ¡Me tienen harto los turistas! ¡Necesito la venta de hoy para pasar el fin de semana! Busca las cañas y las redes y se encamina a lo de Ronaldo, su compañero de largas jornadas de pesca. La sal pegada en su piel curtida y las mínimas olas de la mansa son su confirmación de estar vivo. La tirantez de su piel sosegada por el vaivén de las leves ondas del mar configura una dicotomía placentera para él.  En lo de Ronaldo el bote está listo para zarpar junto a dos viandas preparadas por Ramona. Martín extraña a su madre pero no lo admite. Piensa en ella ¿En qué estará ocupada sirviendo a los dueños de la casa de La Barra? Busca distracción  calculando los beneficios del jornal.  Martín está agradecido. Siente la calidez de Ra...

Pour la galerie

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Reneé Victoria piensa su propio nombre repetidamente. “Con este nombre de realeza, no me puede hacer semejante desplante” itera la idea  en su cabeza; se quiere convencer de la imposibilidad fáctica de tal actitud en Bastian. Recluida en el camerino, el primero del pasillo tras bambalinas, iluminada sólo por una lámpara de mesa cuya pantalla de lino está amarilla por el paso del tiempo, comienza a maquillarse. Sentada frente al espejo, sobre una banqueta de hierro negro, sin poder apoyar la espalda se encorva para agarrar cada  uno de los ungüentos que usa para enmascararse.  En cada movimiento  se percibe  la  delicadeza y experiencia de Reneé Victoria. Mueve su delgada figura como si toda ella fuera una brocha, acompaña cada pincelada en su rostro con todo el cuerpo.  En el fonógrafo,  se escucha el lamento cantado de Edith Piaf que se mezcla con la música de cabaret que proviene del escenario.   La p...

Ok. ¡Gritalo!

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Lucía duerme la siesta. Cuatro de la tarde. Suena la campanita molesta del Whatsapp. Me olvidé de poner el puto teléfono en silencio. Su profesora de teatro, Alicia, escribe escuetamente en el grupo: prepárense, hoy por primera vez vamos a practicar con textos y el emoji de sorpresa. ¡Al fin! Tiene que esperar hasta las siete de la tarde para ver de qué se trata. No pudo seguir durmiendo. ¿Dejar la improvisación? Pensó en el día, hace más de un año, en  que tuvo la entrevista con Alicia. Le había preguntado: ¿Qué buscas en teatro? Yo quiero divertirme, olvidarme de todo, soltarme. Ahora es diferente. El escenario la hipnotiza. Sube, se divierte, se suelta pero busca algo más. Quiero más técnicas. Quiero probar mi memoria. Quiero fervorosamente encarnarme en la piel y las palabras imaginadas por alguien más. No puede esperar. Llega quince minutos antes de lo habitual  a Espacio Arte Vivo. El nombre del lugar coincide plenamente con lo que acá se manifiesta. Alicia está ulti...